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Chile: política exterior bajo el alero de la ultraderecha

Por Jorge Heine


A lo largo de los gobiernos democráticos desde 1990 hasta la fecha, las relaciones
exteriores (RREE) de Chile se configuraron en el marco de una política de Estado, más
allá de sus vaivenes y las críticas o aplausos que haya suscitado. Este sello de política de
Estado en materia de RREE ha significado un acuerdo estratégico de largo plazo entre los
principales actores políticos y sociales que trasciende a los gobiernos de turno y fue
asumida por el primer gobierno concertacionista, liderado por el presidente Patricio
Aylwin. Con esto se dejaba atrás el aislamiento internacional en el que Chile había caído
como consecuencia de la dictadura cívico militar de Pinochet. Con Aylwin y los sucesivos
gobiernos democráticos, incluso aquellos conducidos por una coalición de derecha (los
dos a cargo del fallecido Sebastián Piñera), Chile se abrió al mundo, como lo demuestra
la gran cantidad de Tratados de Libre Comercio (TLC) suscritas. El multilateralismo, el
respeto de diversos tratados internacionales, el apoyo a los organismos multilaterales y la
participación activa de país en la Organización de Naciones Unidas han sido los vectores
de la política exterior de Chile, más allá del color político de cada gobierno. 
Este marco de política de Estado en RREE, ha sido puesto en duda por el presidente
electo José Antonio Kast, que asumirá su cargo el próximo 11 de marzo. Las últimas
intervenciones en sus giras, tanto por América Latina y el Caribe, como también en el
continente europeo, JAK ha dejado entrever que no sería la política del Estado de Chile la
que marcaría el rumbo de las relaciones exteriores en su gobierno. Ha visitado
exclusivamente jefes de Estado y líderes políticos afines a una cultura ultraderechista y
ultraconservadora. Su primera visita como presidente electo, es a la Argentina, en donde
se reúne con su par, Javier Milei, subrayando la intención de “aprender” de la gestión del
líder libertario ultraconservador, a la vez que tiende puentes entre empresarios y anuncia
la cooperación en seguridad. A continuación, se reúne con el ya desaforado presidente
del Perú, José Jeri, con la idea de iniciar junto con otros gobiernos de la región un “cordón
humanitario” como respuesta al problema migratorio, iniciativa que fracasa. Sigue el
encuentro con el presidente ultra conservado del Ecuador, Daniel Novoa, para sacar
“lecciones” en la lucha contra el crimen organizado y los delitos y crímenes en las
cárceles ecuatorianas. Sufre un bochorno en su pasada por República Dominicana, al
confundir lo datos históricos de la independencia de ese país, generando una inocultable
reacción en el presidente Luis Abinader. Se reúne con su amigo, el controvertido
presidente de El Salvador, Nayib Bukele para visitar las repletas cárceles de ese país e,
interiorizarse sobre la lucha contra las bandas delictuales y del crimen organizado. Bukele
ha sido repetidamente denunciado por organismos internacionales de violación de DDHH,
y vulneración de los derechos sociales más elementales. 
En el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, convocado por Banco
de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), en la ciudad de Panamá; JAK se
encuentra con el presidente del Brasil, Lula donde intercambian opiniones muy generales

de los desafíos del continente latino. La intervención de JAK en este Foro es más bien
moderada y de “buena crianza”, en alguna medida tal como fue su discurso en el día de la
elección presidencial del 14 de diciembre pasado. Paradojalmente, en esta primera salida
de JAK a la región de América Latina y el Caribe no visita, ni pide reunirse con la
presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ni con el presidente de Colombia, Gustavo
Petro. Lo cierto, es que JAK privilegió encuentros con sus pares ideológicos de gobiernos
ultraconservadores.
El escenario en el cual el presidente electo muestra su real faceta ideológica y de
cercanía estrecha con la ultraderecha global, es Europa.  En su primera gira europea a
principios de febrero, hace escala en España, donde lo recibe Santiago Abascal,
ultraderechista español, presidente del partido VOX y presidente del partido europeo,
ultraderechista “Patriotas”. Con Abascal, JAK toma rumbo a Bruselas para participar en la
VII Cumbre Transatlántica (2 al 4 de febrero) en la sede del parlamento europeo. Esta
Cumbre, organizada por el Network For Values (PNFU) reunió a lo más selecto de los
movimientos y partidos ultraderechistas y ultraconservadores, fundamentalmente
europeos. El discurso de Kast es fuertemente identitario e ideológico al reivindicar al
ideólogo de la dictadura pinochetista Jaime Guzmán; arremeter contra los organismos
internacionales; criticar el sometimiento de la ONU y en parte a la Unión Europea (UE) de
estar capturadas por agendas que vulneran la soberanía de las naciones. A su vez, critica
las agendas de igualdad de género, de pactos migratorios, de cambio climático, la
migratoria, la de DDHH e, indigenistas –por nombrar algunas-. Según Kast, todos los
acuerdos internacionales en estas materias buscan tan solo empobrecer a las naciones
en desarrollo. Kast se sincera como líder de la ultraderecha chilena y regional en América
Latina, y exacerba la batalla cultural contra el progresismo y la izquierda socialdemócrata.
Tras su presentación en Bruselas, visita en Hungría a Viktor Orbán, quien fuera
denunciado como corrupto y vulnerador de los DDHH y políticos. Termina su gira en Italia,
donde lo recibe la presidente del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni.
¿En qué medida seremos sorprendidos por la política exterior del próximo gobierno?
Analistas y expertos de la plaza señalan inquietudes con respecto al abandono de la
llamada política de Estado en el plano internacional. Cierto es que quien determina la
política de RREE, es el presidente de la Nación. El ministro de RREE del gobierno
entrante será Francisco Pérez Mackenna, ingeniero comercial muy cercano
profesionalmente a una de las fortunas más grande de Chile y de la región, la de la familia
Luksic; el subsecretario de la Cancillería será Patricio Torres, diplomático desde 1974 a la
fecha y Paula Estévez estará a cargo de la subsecretaría de relaciones económica
internacionales (SUBREI), un equipo profesional con escasa expertise político en materia
relaciones exteriores. Genera, cuanto menos, dudas la capacidad que pueda tener este
equipo para lograr contrapesar la ideologización de las relaciones exteriores de Chile. El
nuevo gobierno ultraderechista de JAK, deberá lidiar con un escenario mundial convulso,
de intereses geopolíticos complejos, que requiere destreza política. En el plano nacional,
deberá tomar posición de apoyar o no la candidatura de la ex presidenta Michelle
Bachelet a la Secretaria General de la ONU; que ya cuenta con el apoyo de dos grandes
potencias del continente, Brasil y México, y con gran simpatía internacional por parte de
gobiernos europeos, e incluso, de otros continentes. 

Finalmente, JAK tendrá que manejar los intereses nacionales en materia política,
económica, comercial y tecnológica con las dos grandes potencias mundiales: China, en
donde las exportaciones a China significan el 40%, y EEUU, con un 14,2%.El reciente
arrebato de los EEUU de negar la visa a tres connacionales, un ministro y subsecretarios,
tiene como argumento de fondo que no se realice el proyecto del cable de fibra óptica
submarina por una empresa china que uniría a Valparaíso con Asia, puesto que este
cable “podría” dañar la seguridad de los Estados Unidos. El gobierno saliente ha
protestado enérgicamente por esta decisión de los EEUU. Está por verse si las
autoridades del gobierno entrante sabrán defender la soberanía de Chile frente a las
bravuconadas de Trump. 
¿Optará Kast por la política de Estado, o por el club de amigos? Los primeros indicios
dejan escaso margen a las dudas.


Fuente:

https://www.catalunyapress.es/articulo/opinion/2026-02-24/5784454-chile-politica-exterior-bajo-alero-ultraderecha

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