Por Osvaldo Rosales
La Corte Suprema de Estados Unidos EEUU decidió (6-3) que los “aranceles recíprocos”
aplicados bajo la IIEPA son ilegales, pues esta ley no contempla la imposición de
aranceles y su uso excedió las facultades del Ejecutivo. Donald Trump trató el fallo como
“vergonzoso” y a los jueces que lo aprobaron como “tontos, perros falderos e influidos por
intereses extranjeros”. Anunció que “nuevos aranceles serán más fuertes” y que no tiene
pensado consultar al Congreso.
En respuesta, Trump implementó un arancel global del 10%, luego aumentado al 15%,
bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, con exenciones para ciertos
productos y socios comerciales. Esta sección otorga al Presidente una facultad
extraordinaria para imponer aranceles o cuotas de importación cuando existan “grandes y
serios déficits en la balanza de pagos” y puede hacerlo sin necesidad de investigaciones
previas. Permite imponer aranceles de hasta 15% y por un período máximo de 150 días.
Su prórroga más allá de ese plazo requiere la aprobación del Congreso.
El proteccionismo de Trump aún cuenta con otras vías legales: la Sección 232 de la Ley
de Expansión Comercial de 1962; las Secciones 122, 201 y 301 de la Ley de Comercio de
1974 y la Sección 238 de la Ley Arancelaria de 1930.
Lo que el fallo deja pendiente son dos temas: i) si la administración deberá devolver los
aranceles pagados en virtud de la IIEPA y qué forma podrá adoptar esa devolución y ii) en
qué queda la serie de acuerdos comerciales bilaterales firmados por Trump, los que
justamente surgieron ante la presión que ejercía EEUU a sus socios con estos “aranceles
recíprocos”.
El caso regresará a la Corte de Apelaciones del Consejo Federal de EEUU y luego al
Tribunal de Comercio Internacional, que decidirán si corresponde a reembolsar los pagos
por aranceles y cómo hacerlo. Este proceso puede durar meses o años.
Los acuerdos comerciales firmados bajo la presión de estos aranceles quedan en
incertidumbre, afectando particularmente a países como Reino Unido, India, Japón y la
Unión Europea, que ahora enfrentan condiciones exageradamente asimétricas y
cuestionan la viabilidad de los pactos. En una gran paradoja, al reducirse el arancel
promedio de Estados Unidos, la decisión de la Corte Suprema termina beneficiando
principalmente a Brasil, China e India.
La Reserva Federal de Nueva York concluyó que el 90% del costo de los aranceles ha
recaído en importadores y consumidores estadounidenses, contradiciendo el discurso de
Trump de que los pagan los países extranjeros. La Casa Blanca reaccionó con críticas y
amenazas a la Reserva Federal.
Viene un período de incertidumbre sobre el camino que adoptará Trump y cuáles serán
los aranceles resultantes a fines de 2026. Es claro sí que Trump usará todo el poder de la
Casa Blanca para imponer elevados aranceles, cualquiera sea el nuevo accionar de la
Suprema. Nos despedimos de un orden mundial basado en normas; se rompe la
confianza trasatlántica; la principal potencia económica se entrega al proteccionismo y
pasa a llevar el derecho internacional.
La drástica caída de Trump en las encuestas, sucesivas derrotas republicanas en las
elecciones locales, mal desempeño del empleo manufacturero, el escándalo Trump-
Einstein, todas serán las variables claves que incidirán en el comportamiento de los
republicanos y, por ende, en el margen político con que contará Trump para continuar o
no con su agenda de “potencia económica depredadora”, como se menciona e el último
número de Foreign Affairs.
Fuente: https://www.df.cl/opinion/columnistas/trump-y-su-fabula-arancelaria


