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HITOS MAS RELEVANTES DE LA POLITICA EXTERIOR DE PETRO

Escrito por: Juan Pablo Lira B. – Ex Embajador en Colombia

Han transcurrido pocos días desde que asumiera el nuevo gobierno colombiano, presidido por Gustavo Petro quién en dupla con la vicepresidenta Francia Márquez, conducirán los destinos de este país hasta agosto de 2026.

Colombia es por esencia un país bioceánico, ubicado en el extremo noreste de América del Sur, que colinda con Panamá, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela, y que desde a lo menos en las últimos tres décadas tiene una relación estrecha, creciente y de privilegio con las islas-estado del Caribe hispano y anglófono, tanto por su posesión del Archipiélago de San Andrés y Providencia, como por haber sido partícipe e impulsor de la Asociación de Estados del Caribe, de la que Chile es observador.

En paralelo, por la extensión y profundidad de su territorio, también es un país con una inmensa vocación por su hinterland.  Finalmente, cabe destacar que es el tercer país más poblado de América Latina después de Brasil y México, con algo más de 50 millones de habitantes, no pudiendo soslayar que algo más de un 10% de ellos ha emigrado.  De acuerdo con estadísticas oficiales chilenas, en nuestro territorio viven más de 200 mil colombianos, mayoritariamente en Antofagasta, interpretándose aquello por ser la zona del país con mayor ingreso per cápita, siendo ésta la cuarta migración más numerosa después de la que hay en  Venezuela, Estados Unidos y España.

El nuevo Canciller de Colombia, Álvaro Leyva Durán viajó a Europa antes de asumir el cargo el pasado 7 de agosto, conversando con varios funcionarios y autoridades de varios países sobre medio ambiente, cooperación bilateral y paz.

Este viaje da pistas y despierta interrogantes sobre cuáles serán las prioridades del gobierno de Gustavo Petro en materia de política exterior.

En primer lugar, el ejercicio de la política exterior dejará de ser lo que tradicionalmente hacían las Cancillerías: trazar líneas fronterizas, hacer e interpretar tratados internacionales, pensar que su ámbito de acción era el jurídico o el de las reglas de protocolo, y, en definitiva, considerar que el ejercicio diplomático era un privilegio y no un servicio público a la nación entera.

Para examinar las prioridades internacionales del gobierno de Petro, hemos de entender ante todo un asunto. De los candidatos que participaron en la contienda electoral y que lograron más del 3 % de la votación, el presidente electo es quien aparece como más interesado en los temas internacionales.

La estadía del ahora Presidente en Bruselas (adonde viajó por año y medio cuando se desmovilizó el M-19 para ir  a estudiar a Lovaina) y su consiguiente familiaridad con la diversidad y la necesidad de los consensos que se manejan en el contexto de la Unión Europea debieron pesar en ese sentido. Además, por las circunstancias difíciles de la época, tuvo la oportunidad y la necesidad de interactuar con las autoridades oficiales, que es lo usual, pero además y en especial con representantes de mecanismos de opinión, agrupaciones políticas, organizaciones civiles, fuerzas sociales y miembros del Parlamento Europeo.

Poco se ha hablado del tema, pero las instituciones europeas y los medios de Bruselas son un ejemplo claro de negociación permanente entre intereses y puntos de vista diversos.

En concreto, puede hablarse de algunas prioridades que se anuncian en su gobierno en materia internacional y que pueden deducirse de su programa de campaña. También está el alto componente internacional de su discurso tras el triunfo en segunda vuelta.

Finalmente, el hecho de que, salvo la referencia al ministerio que ocupará la vicepresidenta Francia Márquez, el primer ministro en ser anunciado, días antes de cualquier otro, fue precisamente quien ocupará la responsabilidad de las Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva Durán.

Antes de continuar, creo pertinente adentrarnos en un breve perfil de quién es el nuevo Canciller.  Con su casco, botas y jeans puestos (según lo describe un medio de prensa) Álvaro Leyva podría pasar desapercibido por la calle, como si se tratara de cualquier otro motociclista que transita por la ciudad y no del hombre que todo el país conoce por perseguir la paz durante décadas. Lo que lo diferencia de otras figuras es que cuando él sale no hay un gran dispositivo de seguridad con vehículos blindados acompañando su viaje.

Ya son cinco los intentos de asesinato en su contra, pero ninguno lo ha cambiado: “Yo camino, tengo una moto, doy vueltas, regreso, voy con la familia el fin de semana. No sé lo que es la seguridad, no me interesa, lo mío es diferente, tengo seguridad moral por encima de todo. Si uno toma conciencia de lo que hace, ni siquiera apela a la seguridad”, les dijo a unos periodistas en una conferencia de prensa.

Ahora que su nombre ha vuelto a sonar en el país, luego de que el presidente electo, Gustavo Petro, lo designó como el próximo canciller de Colombia, sus virtudes de negociador son citadas de nuevo. Este economista y abogado participó en los diálogos entre diversos grupos guerrilleros y el gobierno de Belisario Betancur, de quien fue ministro de Minas y Energía. También estuvo en los diálogos de paz del Caguán (gobierno de Andrés Pastrana) y en 2016 se convirtió en una ficha clave para las negociaciones del gobierno de Juan Manuel Santos con las Farc en La Habana.

“La paz no es solo con las Farc o el ELN, sino con y entre todos nosotros”, dijo tras la firma de dichos acuerdos.

Son ese tipo de frases, su comportamiento en las entrevistas y su presentación son las que le han hecho merecedor de varios apodos, siendo el ultimo el de “canciller de la paz”. Consultado por diferentes gobiernos, incluyendo el de Estados Unidos, y respetado por el uribismo, Leyva es un punto de referencia para la diplomacia, y eso lo convierte en alguien idóneo para el cargo de Canciller de Colombia.

La clave -dicen no pocos- está en el oído. Pocos pueden darse el lujo de tener un oído tan desarrollado como el de Leyva. Luego del golpe a Laureano Gómez (en junio de 1953) Álvaro Leyva se fue desterrado con su familia a Nueva York, donde se dedicó al violín inspirado en la tendencia musical que tenían los Leyva. Su talento lo llevó al conservatorio de Nueva York. Sin embargo, aunque hubiera preferido ser violinista a político, no siguió por el camino del arte: trabajó en el gobierno de Misael Pastrana Borrero, fue concejal de Bogotá, diputado de Cundinamarca, representante a la Cámara, Senador, constituyente e incluso candidato presidencial. Hoy reconoce que esa experiencia con el violín lo volvió un “gran oidor”.

“Sobre todo de gente mayor, de todas las condiciones sociales y en todos los sitios”, explicó Leyva en una entrevista reciente.

Ahora ese experimentado oído llegará a una de las carteras que más reclama la habilidad de escuchar y conciliar: la de Relaciones Exteriores, particularmente cuando las diplomacias de los más grandes países de la región,  han visto su reputación estropeada por las posturas de sus respectivos gobiernos, por lo que -se enfatiza- se hace urgente una persona experimentada que encabece los debates que necesita el continente y, a partir de la escucha, logre consagrar nuevos acuerdos.

“Recuperar el sitio en dignidad que nos corresponde en el mundo y la integración latinoamericana es parte del reto. Lo cumpliremos”, prometió Leyva al comunicar que aceptaba la oferta de Petro.

La cancillería de Leyva espera poner en la mesa debates puntuales como la lucha contra el cambio climático y la revisión de la guerra contra las drogas. Su conocimiento sobre esta última materia le dará peso en las conversaciones que sostenga con Estados Unidos, con quien Petro espera una reformulación sobre varias de sus políticas.

Gustavo Petro, candidato del Pacto Histórico, ganó las elecciones presidenciales de Colombia en su tercer intento, con el 50,57 % de los votos y sus principales propuestas sobre política exterior, las podemos resumir así:

Para él, “la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos es de suma importancia para nuestro país y la cercanía que ha caracterizado nuestras relaciones históricamente debe continuar en la medida que ayude a fortalecer la paz, apuntalar la democracia, combatir la corrupción, y elaborar una política de drogas que muestre eficacia sin violar los derechos humanos y sin profundizar la pobreza rural”.

En Colombia, siempre se ha respetado la relación especial con los EE. UU. y los países de la alianza noratlántica. Estos países han sido actores principales en nuestro comercio y política exterior y desde nuestro gobierno profundizaremos las relaciones históricas de amistad, ha dicho.

Por eso, el presidente promete, sobre las relaciones con Estados Unidos:

  • Fomentar el comercio binacional y la inversión extranjera estadounidense en Colombia, respetando a las personas y el medio ambiente
  • Insistir en trabajar en un proceso de des-narcotización y en el desarrollo de una nueva política de drogas según un nuevo paradigma basado en la regulación, la no criminalización de los campesinos cultivadores, el sometimiento judicial de las organizaciones criminales al servicio del narcotráfico, el abordaje del consumo como un tema de salud pública, la sustitución de cultivos de uso ilícito, el cumplimiento y profundización de lo acordado en el punto 4 de los Acuerdos de Paz (que versa sobre la  “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”, en el cual se considera indispensable promover una nueva visión en donde impere un “tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad …)
  • Revisar algunos TLC y eventualmente renegociar en clave de que sean justos y se conviertan en herramientas para estimular la productividad, combatir el cambio climático, desarrollar transferencias de conocimiento y crear nuevos puestos de trabajo.
  • Liderar una conversación, junto con otros presidentes de América Latina, para que se busque una transición energética. El domingo 19 de junio, tras su elección, recordó el impacto que tienen las políticas actuales de Estados Unidos en el mundo. Pidió un compromiso más fuerte.

Sobre China, Petro dice que, además de ser uno de los más importantes socios comerciales, el gigante asiático también ha contribuido con millones de dólares en cooperación internacional para la paz.

“Su gobierno ha promovido la hermandad entre nuestros territorios. El año pasado, por ejemplo, el Departamento de Antioquia y la Provincia de Fujian firmaron un acuerdo de hermandad para promover la exportación de café y otros productos del campo antioqueño”, recordó el presidente electo.

Por esto, Petro promete afianzar las relaciones con China, a la vez que espera:

  • No intervenir en asuntos internos de otros países, por lo que la relación de China con Rusia es de resorte interno de China y no será tema de debate de Colombia.
  • Priorizar los intereses de los territorios colombianos y sus comunidades. Si China busca apoyar el desarrollo del campo y promover la protección de nuestra biodiversidad, se considerará profundizar los lazos diplomáticos.

Sobre Rusia, Petro rechaza las agresiones militares de Vladimir Putin hacia Ucrania.

“Toda aquella actividad humana internacional de carácter político, económico o ambiental que destruya o amenace deliberadamente la vida debe ser rechazada por Colombia, tal como la guerra, sea interna o internacional, y buscar, de paso, la construcción de mecanismos que se reconcilien con la vida”, dice.

Por eso, promete sobre Rusia:

  • Adoptar una conversación franca para aportar salidas a la guerra y otras crisis que puedan presentarse, no desde la confrontación, sino desde la diplomacia.

La relación histórica con Venezuela es una de las más estratégicas y fluidas para Colombia. Pero desde el 25 de febrero de 2019, la embajada y los 15 consulados colombianos en ese país están cerrados por orden del presidente Duque. Por otro lado, en su administración, Duque habló en más de una ocasión sobre la “complicidad del régimen dictatorial de Nicolás Maduro” frente a la presencia de grupos armados en territorio venezolano. Y reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de ese país, lo que terminó de dilapidar las relaciones con el oficialismo en Venezuela.

Ante la extensa baraja de asuntos que son claves para las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela, y las condiciones actuales de dicha relación, Petro promete:

  • Mantener canales de comunicación abierta con el gobierno democráticamente elegido de Venezuela.
  • Lograr el restablecimiento de las relaciones consulares y diplomáticas con Venezuela, en beneficio de los colombianos en ese país y de los venezolanos en Colombia, con el objetivo siguiente, que será el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.
  • Uno de los primeros nombramientos diplomáticos fue el de Embajador en Caracas.

En cuanto a la migración, este desafío aparece tres o cuatro veces en su programa de gobierno, y finalizadas las ceremonias de traspaso del mando, se conoce que en todas las bilaterales sostenidas por el presidente Petro se abordó el tema de la crisis migratoria, siempre bajo el principio de que esa problemática debe ser asumida de manera multilateral.

Finalmente, en la reunión bilateral habida entre los presidentes Petro y Boric, el 8 de agosto, se destacó la gratitud del Gobierno colombiano a la buena disposición del Gobierno de Chile a continuar siendo garante del proceso de paz en las etapas que aun puedan restar hasta alcanzar una paz total y duradera, y en paralelo el Gobierno de Chile se alegró y estuvo de acuerdo con la invitación del gobierno colombiano a continuar trabajando en la consecución de la integración continental.

En su Programa de Gobierno explícitamente se señala que se propenderá a un servicio diplomático profesional y comprometido con la agenda de paz, el cambio climático y la protección de los nacionales en el exterior. Nuestra política exterior -dice-, se sustentará en la lucha contra el cambio climático y la superación de la crisis de la biodiversidad en el planeta, la lucha por la dignificación y el respeto de los derechos los más de 6 millones de colombianos en el mundo, la garantía de derechos a la población migrante en Colombia sin xenofobia ni discriminación y la consolidación de la paz en el continente americano. La unidad de los pueblos del sur de América, y el restablecimiento del Pacto Andino y del Caribe serán nuestra prioridad.

Un acápite de extraordinaria relevancia para Colombia atendida su realidad particular, está dado por el proceso de pacificación nacional.  La paz -dice el Programa- es un nuevo contrato social para garantizar los derechos fundamentales de la gente en particular de las víctimas. El Pacto Histórico es la paz, un gran tratado de paz para Colombia. Nuestro objetivo es superar la violencia y generar una cultura de paz para alcanzar la paz completa y el buen vivir de la población, por ello cumpliremos a cabalidad los acuerdos de paz con las FARC y retomaremos las negociaciones con el ELN para finiquitar la existencia de la insurgencia armada en Colombia a partir del diálogo político. Implementaremos un proceso pacífico de desmantelamiento del crimen organizado mediante la vía del diálogo y el sometimiento a la justicia de los diversos grupos fuera del ordenamiento jurídico y organizaciones ligadas al narcotráfico, cambiaremos el paradigma de la guerra contra las drogas por el de la regulación y garantizaremos la reparación integral de las víctimas.

Aunque este breve documento, no pretende ser exhaustivo, en cambio sí nos muestra o señala caminos que Chile y Colombia pueden y deben recorrer juntos en esta etapa histórica de sus desarrollos políticos internos y, la feliz coincidencia que ambos países -y otros del continente- estén siendo gobernados por gobiernos progresistas.

Cúcuta, 19 de agosto de 2022

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