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Jorge Heine, en Clarín: América Latina y la presidencia del BID

Columna por Jorge Heine // Contenido publicado en: Clarín

¿Qué es más desconcertante ? El anuncio del gobierno de los Estados Unidos de la candidatura de Mauricio Claver-Carone a la presidencia del BID, o el silencio de los gobiernos de la región?

El BID siempre ha sido presidido por un latinoamericano. Ese fue el compromiso del presidente Dwight Eisenhower en su creación en 1959. En ello radica parte del éxito del Banco, que, a diferencia del Banco Mundial y el FMI, es mucho más cercano a las realidades de la región.

n estos 60 años, ha sido dirigido por estadistas de la talla de Felipe Herrera, Antonio Ortiz-Mena y Enrique Iglesias, figuras señeras que le imprimieron un sello de banco comprometido con la integración regional y la cuestión social. Claver-Carone, un abogado de 44 años, oriundo de Miami, y actual director para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, es conocido sobre todo por su hostilidad hacia Cuba y Venezuela y su dedicación al cambio de régimen en esos países.

Su perfil no podría ser más distinto al de los presidentes anteriores. Más allá de ello, sin embargo, el problema es que todo el diseño del Banco se basa en el principio de un presidente latinoamericano y un vicepresidente estadounidense. El presidente fija las grandes orientaciones de política, y el vicepresidente gestiona el día a día y ejerce veto sobre los préstamos.

¿Serán ahora ambos estadounidenses? ¿En un banco dedicado al desarrollo latinoamericano? El Banco, con 2000 empleados, y que presta 12.000 millones de dólares al año, focalizados en infraestructura, energía, educación y salud, está bien evaluado. Los países de la región lo ven como algo propio, aportan a su capital y lo sienten como un ente identificado con las necesidades de la región.

Así, se habría esperado una fuerte reacción de los gobiernos latinoamericanos, señalando que la candidatura de un estadounidense rompía, no un “acuerdo de caballeros”, sino que un compromiso explícito del gobierno de los Estados Unidos, y toda una concepción del Banco. Nada eso ha ocurrido.

El silencio ha sido ensordecedor. Los únicos que han levantado la voz han sido los expresidentes Fernando Henrique Cardoso de Brasil, Ricardo Lagos de Chile, Juan Manuel Santos de Colombia, Julio María Sanguinetti de Uruguay y Ernesto Zedillo de México. Ellos han denunciado esto como improcedente e inaceptable. Claver-Carone ha dicho que un presidente estadounidense del BID facilitaría aumentos de capital a futuro. En realidad, es al revés.

Como ha señalado el senador Patrick Leahy, el imponer un candidato estadounidense que rompe toda una tradición, e instalarlo por cinco años, un mes antes de una elección presidencial en Estados Unidos, sería absolutamente contraproducente.

Y ocurre que Leahy es vicepresidente del Comité de Asignaciones del Senado de los EEUU, que tendría que aprobar un aumento de capital del Banco. ¿Están los gobiernos latinoamericanos dispuestos a arriesgar el futuro de una entidad que ha hecho tanto por la región, por un malentendido afán de darle el amén al gobierno de turno en Washington, que está en sus últimos meses ? ¡ Eso sí que sería pan para hoy y hambre para mañana ! El próximo presidente del BID debe ser, como siempre ha sido, un latinoamericano.

Jorge Heine es Profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Boston y exministro de Estado en el Gobierno de Chile y ex embajador en China.

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