Por Daniel Grimaldi
Es legítimo que el presidente Kast haya participado en el Foro de Madrid, tal como Boric lo hizo en otras instancias ideológicas. Si bien son reuniones alejadas de los intereses de la ciudadanía, al menos tienen el mérito de sincerar las posiciones y evidenciar en qué creen realmente los gobernantes.
Tras este foro la discusión sobre si tenemos un gobierno de extrema derecha, ultra o no, queda atrás; lo es, sin duda alguna. Otra cosa es que tenga manga ancha para implementar su agenda y aquí los primeros interpelados con sus aliados de Chile Vamos, que deben decidir si se mimetizan con la corriente ultra del Presidente o intentarán resistirla y moderarla.
Cabe preguntarse si esto les despertará la conciencia de que están amenazados o si la obsecuencia terminará dándoles la razón, en otro sentido, a quienes los tildaron de derechita cobarde.
Hubo más de 1500 asistentes y delegaciones de 25 países, pero solo dos figuras presidenciales, Kast y Milei, sin intelectuales de peso y sin el líder de Vox, Santiago Abascal, fundador del Foro. Esto contrasta con los cinco jefes de Estado e intelectuales de fama mundial que reunió Boric el año pasado. Lo que dominó la cobertura no fue ninguna propuesta de fondo, sino los insultos de Milei a los “zurdos mugrosos”, su reivindicación del golpe contra Allende, además de la controversia sobre el Estrecho de Magallanes con Argentina.
Pero lo más serio fue la frase del embajador norteamericano Brandon Judd sobre lo fácil que resulta aplicar la doctrina Donroe con Kast en La Moneda, lo que obligó al canciller y al ministro del Interior a dar explicaciones.
Así, el costo real para Kast fue compartir escenario con la versión “Sin Filtros” de lo que él mismo piensa pero no dice, y evidenciar la debilidad de su gobierno frente a una agenda injerencista que afecta a nuestra soberanía. Por otro lado, la oposición tampoco puede mostrarse satisfecha, al no ser capaz de organizar un foro propio con solidez. Democracia Siempre esta vez fue irrelevante, reunió apenas un centenar de personas en un hotel, sin Bachelet ni Boric. Hacer un acto famélico es peor que ignorar al adversario, porque solo evidencia debilidad.
Al final, lo que dejó el Foro de Madrid es un único ganador evidente, la administración Trump, que vuelve a hacer sentir su peso en Chile y la región con desparpajo.
Fuente: La Segunda


