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Jaime Gazmuri Mujica: América Latina en el centro de la pandemia

Mientras en los países de Europa, que fueron los más afectado por la intensidad de la pandemia del coronavirus, las estrictas medidas de confinamiento comienzan a relajarse y prácticamente todos los países de la Unión Europea han resuelto iniciar el tránsito a la normalidad, el centro de la epidemia se ha trasladado a América. Los Estados Unidos encabezan hoy día tanto el registro de contagiados -más de 1 millón 800 mil-, como de muertos: 108.026. En América Latina, en la casi totalidad de los países las tasas de contagio, de enfermos y de muertos están en su fase de crecimiento exponencial.

En América Latina, en la casi totalidad de los países las tasas de contagio, de enfermos y de muertos están en su fase de crecimiento exponencial.

Aún no es posible pronosticar cual será la dimensión de los efectos sanitarios de la propagación de una pandemia que está en pleno desarrollo, los que serán seguramente diferentes en los distintos países. Lo que ya si es seguro, es que las consecuencias económicas y sociales de la actual crisis serán severas. Esta no tiene comparación con la anterior crisis global, la de 2008, cuyos efectos en la región no fueron mayores, ya que la mayoría de los países tenían una situación macroeconómica sólida, lo que permitió una recuperación relativamente rápida. En América del Sur, el hecho de que la economía china mantuviera niveles altos de crecimiento en esos años permitió mantener el dinamismo exportador por lo menos hasta 2012. Luego vino un periodo de brusco descenso del crecimiento de las principales economías. El escenario económico y social antes de la pandemia era decididamente gris. Pasó bruscamente a negro.

El escenario económico y social antes de la pandemia era decididamente gris. Pasó bruscamente a negro.

La región vivirá una recesión inédita. La última estimación de la CEPAL calcula un crecimiento negativo del orden del 5.3%. A diferencia de crisis anteriores, el comportamiento de todas las economías será similar, tanto las de América Central y México, ligadas principalmente a la de los Estados Unidos, como las de América del Sur -Brasil, Argentina, Chile y Perú- que tienen a China como su mercado principal. México y Argentina tendrían un crecimiento negativo del 6.5% y Brasil del 5.2%. Los efectos sociales de la crisis económica serán también severos. Casi treinta millones de personas caerán una vez más en la pobreza, y el desempleo alcanzará a unos 40 millones. Como ocurrió con la crisis argentina de 2001, en varios países se está dando el hecho nuevo del empobrecimiento de sectores medios, vinculados al trabajo o al emprendimiento individual.

Casi treinta millones de personas caerán una vez más en la pobreza, y el desempleo alcanzará a unos 40 millones.

A este escenario económico y social hay que agregar un cuadro político complejo en varios países. Previo a la pandemia Chile y Ecuador enfrentaron fuertes movimientos sociales antisistémicos; Bolivia un virtual golpe de Estado; Perú un discutido, aunque popular, cierre del Congreso; Brasil amenazas a la democracia provocadas por el mismo presidente; y Venezuela una crisis económica y política prolongada y agónica. Completa el cuadro el agotamiento y la parálisis de todos los esquemas de integración regional, salvo el centroamericano.

Desde el punto de vista sanitario, los países donde la pandemia ha tenido una mayor expansión y gravedad hasta ahora son Ecuador, Brasil, Perú y Chile. Si se toma como índice de comparación la cifra de muertos por millón de habitantes las tasas son de 195, 147, 141 y 62 respectivamente. En términos absolutos la mayor cantidad de muertos corresponden, naturalmente, a los con mayor población: 31 mil muertos en Brasil y 10.000 en México. Casi en todas partes, sin embargo, todas las cifras estas en una fase de expansión, con las excepciones de Costa Rica y Uruguay.

Desde el punto de vista sanitario, los países donde la pandemia ha tenido una mayor expansión y gravedad hasta ahora son Ecuador, Brasil, Perú y Chile.

A pesar de la heterogeneidad de la región y de las diversas capacidades de los gobiernos para enfrentar la crisis, existen desafíos y problemas que son comunes. Uno es la precariedad de los sistemas públicos de salud, algunos de los cuales se han debilitado en las últimas décadas. El riesgo de su colapso es generalizado, lo que significa que muchos contagiados van a morir porque no existen equipos y personal médico que los atienda, lo que ya sucedió en la provincia de Guayas en Ecuador y está a punto de ocurrir en la Región Metropolitana de Chile. Otro problema es la debilidad de los sistemas de protección social y las rigideces fiscales de la mayoría de los gobiernos para implementar solidos programas de apoyo a personas y familias que han perdido sus ingresos. Los más vulnerables son los trabajadores informales, que CEPAL estima en un 53% de la fuerza de trabajo en la región. La ausencia de ingresos dificulta al extremo la aplicación de medidas de confinamiento y distancia social necesarias para el control de la epidemia. Se pone dramáticamente en evidencia el hecho de que América Latina es la región más desigual del planeta: el hacinamiento, la carencia de servicios básicos como el agua potable y la ausencia del Estado en vastos territorios hacen difícil el control de la pandemia y descarga su peso en los más pobres.

Se pone dramáticamente en evidencia el hecho de que América Latina es la región más desigual del planeta

Destacan en este escenario más bien sombrío, dos países que hasta ahora han enfrentado con bastante éxito la amenaza sanitaria: Costa Rica y Uruguay. Costa Rica implementó programas de prevención y atención tempranamente. Su base fueron los Equipos Básicos de Atención Integral de la Salud que están repartidos en todo el territorio, los que les permite la visita personal al infectado para su adecuado tratamiento.  Al mismo tiempo, ha reforzado el sistema hospitalario para la atención de los enfermos graves. Hoy día existen 100 camas críticas, de las cuales 16 están utilizadas. Tienen disponibilidad de unos 400 respiradores. La cobertura de agua potable alcanza al 100%. La cifra de mortalidad es la más baja de la región: 6. Con todo, el mensaje de la autoridad sanitaria es a no bajar la guardia y a no dar por superada la emergencia. Similar situación de ha producido en Uruguay: respuesta temprana, sólido sistema de salud pública y disciplina social.

Destacan en este escenario más bien sombrío, dos países que hasta ahora han enfrentado con bastante éxito la amenaza sanitaria: Costa Rica y Uruguay.

No es para nada sorprendente que los casos más exitosos de enfrentamiento a la pandemia en la región correspondan a dos países que en distintos momentos de su historia construyeron estados de bienestar social adecuados a sus niveles de desarrollo, que no han sido desmantelados en el ciclo de hegemonía neoliberal que ha vivido el mundo en las últimas décadas.

Dos países que en distintos momentos de su historia construyeron estados de bienestar social adecuados a sus niveles de desarrollo, que no han sido desmantelados en el ciclo de hegemonía neoliberal que ha vivido el mundo en las últimas décadas.

Particularmente preocupante es la situación sanitaria y política en Brasil.  Por su dimensión lo que allí ocurre afecta inevitablemente a toda la región y en todos los planos.

Particularmente preocupante es la situación sanitaria y política en Brasil. 

El presidente Bolsonaro desde el comienzo, ha desestimado la dimensión y los efectos de la pandemia: la calificó de” gripecita” y desafía de manera personal y permanente todas las medidas de confinamiento y distancia social que han decretado la gran mayoría de los gobiernos estaduales y el propio Gobierno Federal que él encabeza. Ya ha destituido a dos Ministros de Salud. Por lo tanto, el mayor país de la región no tiene una política sanitaria frente a la crisis. Pero, además, el propio presidente alienta y apoya a sus partidarios que en las calles y los medios sociales demandan el cierre del Congreso; la destitución y encarcelamiento de los ministros del Supremo Tribunal Federal; y llaman abiertamente a un golpe militar. El Domingo recién pasado el presidente asistió a un acto de sus seguidores en Brasilia que portaban pancartas y expresaban consignas con estos contenidos. Llegó al lugar de la manifestación en un helicóptero de la Fuerza Aérea y acompañado por su ministro de Defensa, el General Fernando Azevedo. El decano del máximo Tribunal, el ministro Celso Mello, que lleva una investigación que involucra al presidente y uno de sus hijos, ha advertido sobre las amenazas que se ciernen sobre la democracia, llegando a comparar la situación del país con la República de Weimar en Alemania antes de la ascensión de Hitler al poder. No es una exageración retórica: la amenaza es real. Comienzan a surgir en todas partes voces y movimientos en defensa de la democracia, desafiada abiertamente por el bolsonarismo. Preocupa particularmente el silencio o la aquiescencia de los numerosos militares que integran el Gobierno respecto de las actitudes antidemocráticas de su presidente.

El mayor país de la región no tiene una política sanitaria frente a la crisis. Llegando a comparar la situación del país con la República de Weimar en Alemania antes de la ascensión de Hitler al poder. No es una exageración retórica: la amenaza es real.

También en Brasil, como en toda la región, surgen iniciativas desde la base social para gestionar la solidaridad y enfrentar la ausencia del Estado en sus territorios. Uno de los ejemplos más notables se ha dado en Paraisópolis, una favela de unos 100.000 habitantes, ubicada en el corazón de Sao Paulo, la mayor urbe de la región. La unión de pobladores y comerciantes ha asumido la autogestión de la crisis, estableciendo un sistema de presidentes de calle que se encargan de la asistencia de 50 familias cada uno, organizando la distribución de alimentos a los domicilios, creando talleres para la producción de mascarillas, habilitando espacios para el confinamiento, convocando a profesionales de la salud a realizar atención médica sanitaria y generando redes de apoyo financiero en la ciudad. Ya han arrendado tres ambulancias, una con capacidad para cuidados intensivos. En el complejo de Alemao en Río de Janeiro, la comunidad ha creado un Gabinete de Crisis contra el coronavirus para enfrentar la pandemia, especialmente la compra de agua y desinfectantes, la alimentación y la educación sanitaria.

Surgen iniciativas desde la base social para gestionar la solidaridad y enfrentar la ausencia del Estado en sus territorios. En el complejo de Alemao en Río de Janeiro, la comunidad ha creado un Gabinete de Crisis contra el coronavirus para enfrentar la pandemia, especialmente la compra de agua y desinfectantes, la alimentación y la educación sanitaria.

El gobierno de México ha logrado establecer un amplio programa de apoyo con el de China para resolver el problema del suministro de equipamiento médico e insumos sanitarios de los que el país no dispone en cantidad suficiente. Se ha establecido un puente aéreo operado por la línea aérea mexicana. El 18 de mayo, el Ministro de Relaciones Exteriores recibió en el aeropuerto el décimo primer vuelo de dicho puente. Su contenido: 288 ventiladores, 300 mil pruebas SARS- COV 2, 9 metros cúbicos de telas de microfibra y otros materiales sanitarios.

El gobierno de México ha logrado establecer un amplio programa de apoyo con el de China

El ejemplo anterior sirve para poner de manifiesto los costos que ha pagado la región por el desplome de todos los esquemas de integración regional. Son momentos en los que es indispensable la cooperación regional para resolver múltiples problemas, partiendo por los más simples, como el de nuestros compatriotas atrapados fuera de sus países de origen, hasta las oportunidades y desafíos que se generarán para la integración económica cuando se inicie la recuperación, que inevitablemente modificará las relaciones económicas globales. Asimismo, para tener una voz común que nos permita participar en el futuro escenario mundial con voz propia y capacidad de incidencia, eludiendo el cerco de la lucha por la hegemonía mundial entre China y los EEUU, y levantando una política regional de no alineamiento activo y de la construcción de un orden mundial multipolar.

Los costos que ha pagado la región por el desplome de todos los esquemas de integración regional, eludiendo el cerco de la lucha por la hegemonía mundial entre China y los EEUU, y levantando una política regional de no alineamiento activo y de la construcción de un orden mundial multipolar.

Urge iniciar un esfuerzo de rearticulación de los procesos de integración regional en América del Sur y América Latina para enfrentar los tormentosos tiempos que vienen.

Contenido publicado en: La Mirada Semanal

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