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Marta Maurás: No hay Vuelta Atrás. EEUU con Biden y Harris.

El virtual triunfo de los candidatos demócratas al Senado en el Estado de Georgia en la votación del 5 de enero estuvo lejos de inhibir a Donald Trump para animar un inédito ataque armado de violentos manifestantes en el Capitolio en la capital de Estados Unidos.  El escandaloso episodio se produjo en momentos de la tan esperada confirmación de la elección de Biden por el Congreso. Nada parece seguro en EEUU, a pesar del aplastante triunfo del demócrata y su compañera de lista, Kamala Harris, tanto en voto popular como en electores de los Estados.

De confirmarse los resultados de la reciente elección el Senado quedaría con igual número en ambos lados del hemiciclo, situación que no se ha visto por décadas. Sería la VP Harris quien emitiría el voto dirimente de haber empates en este Senado. Un nuevo escenario, muy diferente del que enfrentó el presidente Obama. Por esto, Donald Trump aparece frenético presionando personalmente a las autoridades del Estado e incitando a sus seguidores, al punto de incurrir en conductas no solo inmorales si no rayanas en el delito.

Por esto, Donald Trump aparece frenético presionando personalmente a las autoridades del Estado e incitando a sus seguidores, al punto de incurrir en conductas no solo inmorales si no rayanas en el delito.

En cuanto a la confirmación por el Congreso, un mero trámite en tiempos ¨normales¨, se transformó en un episodio vergonzoso estimulado previamente por 100 congresistas y varios senadores para impedirlo. Con ello, la poca dignidad que le va quedando a las instituciones federales del aparato democrático norteamericano, parece desplomarse aún más. Requerirá tacto y firmeza recomponer la que otrora era la primera democracia del mundo.

Requerirá tacto y firmeza recomponer la que otrora era la primera democracia del mundo.

Sin embargo, con todo, estos parecen fuegos artificiales si consideramos que los desafíos que enfrenta la dupla Biden/Harris para revertir la desmejorada situación nacional e internacional son enormes. No solo está la pandemia cuyo control es de la mayor urgencia, con un proceso de vacunación que arriesga perder millones de dosis por mal manejo y muchas mas vidas. Está la pérdida de millones de empleos, el avance del hambre que se ve en las largas filas de autos, sí de autos, de familias esperando su ración, están el racismo y la violencia policial.

En política exterior, sin duda EEUU no volverá a ocupar el mismo lugar singular de hegemón con presencia universal. Será necesario reparar relaciones debilitadas o dañadas con aliados, y buscar a aquellos grupos que ayuden a trabajar con China, con Irán, y a contrarrestar la desinformación rusa. Necesita un cambio de estilo más amigable, que Biden ha desplegado en tareas internacionales anteriores, y necesita reconocer que EEUU está en un lugar distinto hoy, buscando amigos y socios para nuevos desafíos.

Probablemente una de las tareas primordiales será la de darle vuelta a al tema del cambio climático y sus terribles efectos. Ya Biden ha prometido volver al Acuerdo de París, un gesto esperado, pero no suficiente; tendrá que trabajar con su propia industria para renovarse y buscar puntos de acuerdo con China, tecnología verde, economía limpia, mucha inversión doméstica, y en cómo el mundo acompaña esto. Lo mismo con la tecnología digital.

No hay espacio aquí para más, pero interesa cuál será la actitud respecto de América Latina. ¿Será indiferencia benigna, simpatía ocasional? ¿O será un real esfuerzo de enganchar con una región golpeada por la trampa de la explotación de recursos naturales y el control férreo de sus elites, encerradas en sus barrios y balnearios, de aquí y de más allá? A nosotros nos corresponde buscar los espacios de encuentro y cooperación en la región y definir un posicionamiento de ¨autonomía estratégica ¨ frente a las grandes potencias que nos permita avanzar con un desarrollo justo, verde y sostenible.

A nosotros nos corresponde buscar los espacios de encuentro y cooperación en la región y definir un posicionamiento de ¨autonomía estratégica ¨ frente a las grandes potencias que nos permita avanzar con un desarrollo justo, verde y sostenible.


Por Marta Maurás
Directora en el Foro Permanente de Política Exterior
Embajadora de Chile en Ginebra (2014-2018)

Contenido publicado en La Mirada Semanal

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