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Andrés Villar en Entrepiso: TPP-11: mecanismo multilateral que Chile debe ratificar

Desde el retorno a la democracia en 1990, la política exterior de Chile planteó entre sus lineamientos de reinserción internacional, por una parte, una política comercial activa en búsqueda de acuerdos de libre comercio, y por otra, la promoción y defensa de los Derechos Humanos. En ambos casos, Chile logró importantes avances y reconocimientos internacionales, los cuales se tradujeron en prestigio y mejores condiciones para el crecimiento y desarrollo para el país. 

En momentos que el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP-11) se reactiva entre varios países miembros, Chile y su Congreso deben ratificar dicho mecanismo de cooperación comercial. 

Como parte de una estrategia de largo plazo, Chile ha jugado un rol clave en la creación del TPP-11. Se gestó durante la administración del Presidente Lagos (P-4), que luego de varias negociaciones bajo la administración de la Presidenta Bachelet (2006-10) y el Presidente Piñera (2010-14) se concretizó en el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTT por sus siglas en inglés) durante la segunda administración de la Presidenta Bachelet. Desafortunadamente, el proyecto se estancó en el Congreso lo cual ha generado un necesario debate, pero importante atraso para los intereses de Chile. 

¿Por qué un país como Chile, que ya ha subscrito un sin número de acuerdos de libre comercio con varios países del globo, debe aprobar en el congreso el TPP-11? 

Desde hace algunos años la globalización está siendo cuestionada desde adentro por potencias claves y la confianza en el mercado y en la ética de los negocios está bajo sospecha y con buenas razones. Entre otras cosas, el resultado es un orden liberal internacional cuestionado por países liberales e iliberales y por sociedades frustradas con la globalización. Sin embargo, la complejidad de esta situación reside en que la interdependencia económica de carácter global no parece que vaya a terminar por el voluntarismo de algunos pocos líderes con escazas y viables opciones para materializarse. La realidad es más compleja, y un mercado global, es y seguirá siendo el contexto en el cual distintos actores desarrollen sus estrategias de política exterior. La pregunta entonces es qué opciones tiene Chile. 

La disputas geopolíticas y económicas entre Estados Unidos y China y el cuestionado orden internacional liberal plantean un serio debate sobre cómo Chile debe enfrentar los desafíos de este nuevo ciclo internacional. Sin duda las tensiones internacionales no son favorable a los intereses y posicionamiento internacional del país. 

El prestigio de Chile descansa en recursos de poder blando. En un sentido clásico del poder, no es una potencia militar, económica o geográfica para proyectar o generar un balance de poder regional. Pero lo que sí Chile ha construido y logrado desde 1990, es ser un actor internacional predecible y confiable que se posicionó en temas gravitantes de la agenda internacional como son el respeto de los Derechos Humanos y la promoción de un comercio internacional regulado. Diplomáticamente, nuestra Cancillería ha sabido manejar la tensión entre las capacidades y expectativas a la hora de definir los objetivos de política exterior.  

En este sentido, dado el complejo escenario internacional actual, Chile debe retomar la defensa y promoción del multilateralismo y un comercio regulado como es el CPTT que incluye temas como la perspectiva de género, la protección del medio ambiente y la defensa de los derechos laborales. Lo anterior da luces, que Chile necesita renovar su ruta de navegación internacional, no solo en defensa de un orden internacional liberal 2.0, sino que también en la necesidad de inclusión real de temas nuevos en la agenda de nuestra política exterior que le den mayor legitimidad a nuestras acciones y decisiones internacionales. La realidad nacional e internacional de Chile del 1990 es muy distinta al del 2020. Somos una sociedad más plural y un país más globalizado.  

Nuestro país tiene que tomar una opción, encapsularse en mundo globalizado es irrisorio. Actuar concertadamente desde los espacios multilaterales es la decisión correcta para un país del tamaño e influencia como Chile. Tenemos márgenes de autonomía para buscar y construir alianzas en post de nuestros intereses estratégicos. El CPTT es una oportunidad y espacio para dar respuesta colectivas y reguladas a los nuevos desafíos de la agenda internacional. Es por ello, que Chile debe ratificar el CPTT en el Congreso.  

Contenido publicado en Entrepiso

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